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Siempre hemos hecho hincapié en Planeta Running en la importancia de hacer un entrenamiento individualizado, de acuerdo a nuestras posibilidades y capacidades. Y en este sentido, la edad juega un papel fundamental, ya que está demostrado que nuestras capacidades físicas alcanzan su máximo nivel sobre los 30-32 años, iniciándose a partir de entonces un progresivo e irremediable proceso de involución física que irá limitando nuestro rendimiento. Por eso, un atleta veterano no debe entrenar de igual manera que uno joven.

A partir de ese punto de máximo rendimiento teórico (que se alcanza sobre los 30-32 años), el cuerpo va experimentando unos cambios que repercuten de manera negativa en nuestro rendimiento. Ante esta situación, con el paso de los años deberán variar nuestras pautas, sistemas y objetivos de entrenamiento y, por otro lado, deberemos empezar a trabajar de un modo compensatorio aquellos aspectos que muestran un empeoramiento.
Aunque resulta concluyente que la involución física está delimitada cronológicamente en pequeñas secuencias, vamos a establecer a continuación los tres grupos más frecuentes de edades de runners veteranos, asumiendo que del rango inferior de edad al superior de cada grupo podría haber diferencias significativas.A grandes rasgos, podemos establecer los siguientes tres grupos:

Grupo A: Entre 35 y 45 años
Estos corredores pueden realizar el tipo de entrenamiento más “agresivo”, como trabajo intenso de gimnasio, multisaltos, cuestas, circuitos de entrenamiento… A esta edad, aún podemos hacer entrenamientos exigentes y aún existe cierto margen de mejora si entrenamos de la manera adecuada.

Grupo B: Entre 45 y 55 años
En este periodo deberíamos dejar de trabajar los multisaltos, y comenzamos a realizar un trabajo en gimnasio más suave (de poleas y máquinas), abandonando los ejercicios en los que se trabaje con peso libre. Mantenemos el trabajo de cuestas y circuitos, y comenzamos a trabajar con nuestro propio peso y ejercicios de resistencia leve, como pueden ser las gomas. Es una edad en la que se debe tratar, sobre todo, de paliar las carencias físicas que van apareciendo y de compensar aspectos más débiles de nuestro sistema muscular.

Grupo C: Entre 55 y 65 años
Dejamos casi totalmente el trabajo en el gimnasio, salvo en el caso de máquinas que sean de movimiento totalmente controlado. Trabajamos el entrenamiento en cuestas pero reduciendo su dureza e introduciéndolas dentro de nuestros circuitos de rodajes habituales, y damos mayor importancia al trabajo con gomas. Se trataría, en definitiva, de hacer un trabajo de mantenimiento y compensación de cara a controlar el inevitable descenso de nuestro rendimiento físico.

Claves del entrenamiento veterano
El mayor problema del declive físico proviene de una perdía paulatina de los índices de nuestra fuerza, declive que además se acentúan según aumenta la edad. Las primeras pautas serian de un trabajo continuo de esta capacidad (la fuerza) en todos los momentos de nuestra vida deportiva para que dicho declive sea, por un lado más paulatino, y por otro lado poder retrasarlo lo más posible.

Las claves de este entrenamiento en atletas veteranos serían:

  • Trabajo de entrenamiento de la fuerza en todos los estadios de nuestra vida deportiva.
    Adaptación de dicho trabajo a los diferentes momentos físicos que viviremos.
  • Trabajo paliativo y compensatorio de aquellos aspectos más débiles de nuestro cuerpo de cara al futuro. Suele ser habitual justamente lo contrario, trabajar más lo que mejor tenemos, porque nos cuesta menos.
  • Tener presente que, como hemos dicho, las fuerzas de nuestro tren inferior disminuyen en mayor medida que la de nuestro tren superior, por lo cual, y siendo las piernas el sustento de nuestro deporte, deberemos trabajarlas de un modo más constante.